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Oscar Santillan
Cierta día nada lejano, mientras escribía el texto para algún proyecto póstumamente rechazado, y sintiendo la presión de lucir modesto, no quise atribuirme una frase harto pretenciosa, así que se la regalé a Kandinsky. Pero ya cansado de tanto anonimato la reclamé de vuelta hace unos minutos. En fin, la cita era esta: “Si hay algo que identifica a los artistas y a los profetas no es que los primeros puedan anticipar los hechos como los segundos, sino que comparten una misma desgracia: ninguno de los dos puede cambiar el futuro”. Algo que hoy entiendo con mayor claridad es que no creo en la revolución presente ni en la siguiente. Luego de abandonar cierta cercanía que mis obras mantenían con el discurso post-colonial, me he arrojado a la deriva, al agnosticismo relajado, a la desilusión mítica. El mundo es un fantasma de posibilidades, por eso toda esta gran ficción tiene algo de sentido, y los gestos mas sencillos una razón de ser. |
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