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Placebo, en medicina, se denomina a la sustancia inerte,
como el azúcar, que se emplea en lugar de un fármaco
activo. Los placebos se pueden administrar a algunos pacientes con
enfermedades incurables para inducir lo que se ha llamado efecto
placebo: una mejoría, al menos temporal, del estado del paciente.
Se sabe poco sobre su mecanismo de acción, pero se cree que
la confianza del paciente en curarse puede estar relacionada con
la liberación de sustancias químicas cerebrales denominadas
endorfinas, opiáceos naturales producidos por el organismo.
Sin embargo, el efecto puede ser negativo si el paciente alberga
demasiadas esperanzas ya que dentro de la ilusión de mejoría
se encuentra implícito un engaño. El tipo de respuestas
a la administración de placebos no está asociada con
un tipo particular de personalidad u otras características
psicológicas.
El
efecto placebo puede definirse como un cambio terapéutico
en el estado del paciente que está causalmente conectado
con el conocimiento (o la conciencia) personal que posee de encontrarse
en una determinada situación clínica. Se trata, por
tanto, de un procedimiento médico que no posee efecto fisicoquímico
específico sobre la situación de dicho paciente.
*Matilde
Ampuero.
Reflexión:
El
15 de Enero, hora y día, del cambio de mando gran número
de ecuatorianos y extranjeros residentes en el país estaremos
atentos a la ceremonia presidencial, la cual vendrá acompañada
del habitual discurso, tanto del presidente saliente como del entrante.
La
mayoría de nosotros que hemos presenciado cambios de mandos,
estaremos educadamente sentados escuchando las retóricas,
momento de la dosificación. En nosotros estará un
doble sentimiento: credibilidad motivado por la esperanza de mejores
días, por un lado, e incredulidad por otro, siendo este último
superado muy posiblemente por el primero, por el instinto natural
de supervivencia; unos boquiabiertos, otros deslumbrados por los
cambios ofrecidos, recibiremos nuestra dosis de esperanza, la cual
tendrá un efecto emotivo en nuestra personalidad, repercutiéndose
por algún tiempo en nuestras vidas cotidianas.
El
presidente electo nos dosificará vía ofrecimientos,
sustancias inertes de las que estuvieron compuestas sus discursos
electorales, sustancias que incluyen la promesa de una sociedad
civil con mayor capacidad de acceso a riquezas y servicios, sin
embargo, nuestra historia nos conecta con el abuso de poder, con
la mala legislación, con los valores vitales erróneos,
con la decadencia y los gobiernos obsoletos.
Más
allá de imponer una temática a esta exposición,
dpm arte contemporáneo propone una muestra de reflexión:
el efecto Placebo no es endémico de nuestra sociedad ni de
la región latinoamericana, más bien forma parte de
un sistema político-social que abarca a un gran número
de naciones en las distintas latitudes del globo.
La
muestra Placebo podría ser interpretada como una metáfora;
Jean Baudrillard decía "…No se les puede poner
un nombre a los instigadores de la conspiración, ni tampoco
se puede identificar a las víctimas, ya que esta conspiración
no tiene un autor y todo el mundo es la vez víctima y cómplice.
Lo mismo ocurre con la teatralidad de la política: todos
estamos a la vez estafados y coimplicados. Hay una especie de incredulidad,
una ausencia de compromiso que significa que todo el mundo está
jugando un doble juego en un infinito círculo vicioso...".1
*dpm
1 Lápiz (no. 187/188) año XXI,
Madrid, noviembre / diciembre, 2002, página 41: Extractos
de la entrevista realizada a Baudrillard por Catherine Francblin
para Art Press, (No. 216), Paris, septiembre de 1996. Publicada
en castellano por Lápiz, ( no.128/129) año XVI, Madrid,
febrero de 1997.
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