Círculos y líneas pintadas con gran soltura, sobre lienzo y papel de pequeña escala, son las nuevas pinturas y dibujos de Roberto Noboa, artista joven ecuatoriano que busca incansablemente lo complejo en lo sencillo. Desde ya hace algún tiempo este pintor nos viene anticipando su interés por depurar su obra, creando pinturas que juegan con los principios del dibujo. En esta ocasión la delicadeza de su dibujo se mezcla con pintura para hablarnos de austeridad, sencillez, contemplación junto con inocencia, diversión y juego.

Y es que estas obras nos permiten ser partícipes del grado de emoción y gozo por descubrir que el pintor vivió al crearlas y al trabajar en sus ideas, también nos transmiten la gran dosis de sinceridad y honestidad con que fueron creadas. Logrando recordarnos los retos y placeres de la pintura.

La reducida dimensión de estas obras obliga al espectador a acercarse uno a uno a la tela y tener un diálogo directo con la obra, lo cual la hace íntima. El proceso también es un punto clave, Noboa pinta sus cuadros tal y como escribimos, empieza en la esquina superior izquierda con una serie de círculos, en algunos casos óvalos, al llegar al margen derecho de la tela o del papel, él traza una línea y continua este proceso hasta llegar a la esquina inferior derecha o hasta que él lo considere necesario. ¿Es esta una actitud de juego? Es un misterio, pero si nos permite jugar con sus obras. Buscando sencillos ritmos, similitudes y diferencias entre líneas. También es cautivante ver como los fondos blancos en las pinturas, nunca son tocados, negándole toda posibilidad de corregir errores y obligándolo a insistir en un nuevo lienzo e iniciar un trabajo nuevo en caso de que estos se presenten. En estas obras se puede añadir pero no substraer.

Este proceso de hacer pintura es logrado por medio de un interesante manual de reglas y leyes que Noboa inventa, él trabaja con sus propias reglas y tiene que regirse a ellas, con el fin de mostrarnos un lenguaje propio, donde ya ha eliminado todo tipo de elemento narrativo, para llegar a lo esencial de la obra.

Estamos en su territorio, territorio que nos abre las puertas con el propósito de reflexión y de meditación sobre lo complejo de lo sencillo.

*Stefano Tijerina