Se
extiende cada vez más
la afirmación de que el mundo del arte se ha feminizado.
Esta apreciación que podría confundir a algunos, no
es más que un tácito reconocimiento a los notables
aportes de las mujeres en vertientes punteras de cultura artística
contemporánea. Como en la mayoría de las esferas de
la actividad social, los hombres han dominado los predios del arte
llevándose las glorias en la fundación de lenguajes
y tendencias reconocidas.
Esta
historia de flagrante dominación parece cerrarse con un nutrido
ejército de féminas que discuten los roles protagónicos
en los escenarios de la cultura. Lo interesante es que, a contrapelo
de todo lo que se ha identificado como arte femenino, las huestes
del otrora "sexo débil" esgrimen las armas más
sofisticadas del intelecto aquellas que, junto a propuestas de alto
riesgo y refinamiento conceptual obligan, constantemente, a revisar
el trillado tema del sexo y el arte.
A
esta apuesta de interpelar, subvertir y estremecer los códigos
expresivos atribuidos a la feminidad, se apunta "Vestido de
Mujer" , un diálogo intenso entre cinco artistas mujeres
que sondean en los vericuetos de la subjetividad femenina y en la
expresión de esta última, más como experiencia
de mujer, que como conjunto de señales que esbozan una identidad
definible y estable.
La
muestra la integran: María Fernanda Cardoso, (Colombia) artista
cuya obra en conjunto rebasa cualquier intento de encasillamiento.
A ella pertenece esa pieza antológica ya, en el arte contemporáneo
internacional:"Circo de Pulgas", poema visual de inefables
intensidades. Priscilla Monge, (Costa Rica), sin dudas uno de los
pilares del movimiento plástico que, con pujanza, exhibe
hoy la región centroamericana; experta ella en afiladas y
seductoras imágenes encargadas de vulnerar la sociedad machista
y sus concepciones acerca de la mujer. Mónica Girón
(Argentina) creadora que posee una notable solvencia conceptual
para desafiar cualquier estereotipo surgido a partir de la relación
posible entre arte y género. Manuela Ribadeneira (Ecuador)
la misma que, junto a su empresa Artes No Decorativas, ha producido
inquietantes alegorías de la sociedad actual y del mundo
artístico y Janeth Méndez, un joven valor de la plástica
nacional que apunta en la revalorización crítica de
una laboriosidad casi perversa.
Ellas se "visten" de matices ambiguos y emprenden un escarceo
en los roles asignados a la mujer por la cultura dominante, infringen
con goce los "atributos" de la feminidad, los llevan con
sarcasmo hasta el límite, desplegando sutilezas, ironía
y cinismo.
*Lupe
Alvarez
|