En varias ocasiones he sido testigo en la toma de decisiones en la adquisición de una pieza de arte basado en el descuento que pueda obtener el cliente. Dependiendo de ello adquieren en una u otra galería, independiente de la calidad de la obra, incluso de la misma autoría.

Primero como coleccionista y luego como galerista no puedo resistir tal error, motivándome a escribir estas pocas líneas.

Estos amigos no se paran a pensar del porqué de tal rebaja: ¿Será que el precio inicialmente estuvo elevado? ¿A quiénes no mas le hacen la rebaja?. A estas preguntas le sumamos: ¿Es que soy realmente alguien especial para que me concedan un descuento tan importante?, ¿Tiene el artista un mercado establecido?, ¿Qué tan importante es este mercado?, ¿Quiénes están promocionando la obra del artista?, ¿Cuál es el currículum y cuales son los objetivos trazados para el futuro?.

Lo más probable, de existir una rebaja significativa, es que el precio estuvo alto desde el inicio de la negociación y, que el descuento se lo otorgan a todo interesado o, en su defecto hay una necesidad de vender la obra.

Los artistas que manejan de forma irregular los precios de sus obras tienen muchos tropiezos con sus promotores en el mejor de los casos, ya que lo más usual es que no encuentren quienes los promuevan en serio y menos aún en proyectos a largo plazo. Esta inestabilidad es atractiva para muchos coleccionistas improvisados, ya que los profesionales conocemos de lo contraproducente que es de hacerse de estas firmas.

Lo mismo puedo decir sobre las galerías que fluctúan sus precios, ¿cuál a fin de cuentas es el precio?, ¿Qué tipo de arte están queriendo promover?

Desde otra óptica, los artistas y galerías profesionales se encuentran trabajando juntos para el bien de todo un anillo de personas con visión y sensibles al arte. Uno de los objetivos de este grupo de profesionales son: que el precio siempre sea el mismo para todos y, que este sea tal que el coleccionista salga consciente de que es el correcto; que exista una estabilidad internacional en los precios, estimulando de esta forma al creciente número de coleccionistas.

Como fruto de este trabajo de promoción el valor de las obras incrementen con solidez dando como resultado credibilidad, confianza a los promotores y seguridad en la inversión.

En suma, la adquisición de una obra no tiene que estar basada en la rebaja que con un poco de regateo se pueda conseguir, mas bien en la calidad, estabilidad, crecimiento, y proyección que tenga la misma. Si hoy se lo ofrecen barato lo más probable es que a otros también se lo ofrezcan y, la ganga que pensó obtener será ganga el día que quiera venderla.

Si lo que busca es decoración, disculpe haberlo hecho leer este escrito.

EL FINANCIERO
Primer Periódico Económico del País
8 de Agosto, 1994
Sección: Nuevas Inversiones

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