Ruinas del Relato, Saidel Brito


13 Enero – 13 Febrero 2011

Saidel Brito, premio de la última Bienal de Cuenca, inaugura una nueva muestra individual en la galería Dpm. Integran la exposición un conjunto de obras realizadas en los últimos trece años (tiempo que el artista lleva residiendo en el Ecuador) que, en su gran mayoría, nunca han sido exhibidas en el país. Una docena de pinturas y dibujos que se encontraban en Alemania, España y USA se presentarán junto a ocho obras de reciente producción. En la muestra, el laureado artista nos presenta obras que han protagonizado lo más fructífero de su producción pictórica, articuladas bajo el sugestivo título de Ruinas y relatos.

El trabajo de Brito se ha caracterizado por una recuperación de la narrativa pictórica, estimulada por un sostenido interés en la revisión de ciertos repertorios e imaginarios históricos. Éstos se someten a una subversión y reactivación de sus significaciones originarias, a partir de la relación que establecen con contextos e imágenes aparentemente desvinculados.

Desde una perspectiva formal, el artista viene experimentando en los límites del dibujo y la pintura. Lo hace mediante la apropiación de imágenes obtenidas a partir de géneros diversos, desde legados aparentemente rebajados o menores. Dichas imágenes se traslapan mediante el empleo de estrategias de superposición, de creación de capas sucesivas, que constituyen un tejido descentrado. En ocasiones, sugiere superficies de apariencia digital, mientras el color se desterritorializa y adquiere una peculiar capacidad transgresora. Las fracturas que se derivan de tales acciones rompen con la coherencia de la narrativa tradicional, provocan a la mirada, colocan al receptor ante retos inesperados y exigencias discursivas nada convencionales.

Semejante procedimiento supone una descontextualización de las imágenes apropiadas que, de fuentes diversas y de nada fácil localización, se presentan en condiciones que le son extrañas y obligan a la pregunta por su sentido y pertinencia. La representación resultante tiende a lo elíptico e inconcluso, no exenta de crítica, compromiso y exigencias respecto a las memorias de la audiencia.

Todo esto descansa en una doble intención del artista. Por una parte, se trata de una reflexión sobre los propios medios, destacando el valor significante de los recursos plásticos y su capacidad inmanente de articular sentido. Por otra, el sostenido interés de trabajar con repertorios culturales que presionan el peso ideológico y simbólico de la pintura. El uso de la historia (y sus escrituras) se cristaliza en una continua preocupación por los lenguajes artísticos y la manera en que se inscriben y se naturalizan sus propósitos al interior del mundo del arte.

Debido al carácter mismo de las narrativas, las obras de la exposición reclaman un tenso ejercicio interpretativo. En ellas, las relaciones significantes han sido de un modo u otro violentadas, lo que desactiva todo propósito de lecturas inmediatas. Los referentes acaban por erosionarse y se convierten en “ruinas”, esas que, como afirmara Craig Owens, toman [en la alegoría] el lugar de la historia como un proceso irreversible de disolución y decadencia, un distanciamiento progresivo del origen”.

Brito pliega citas, geografías y relatos, lo que provoca un permanente cuestionamiento de los lugares de partida….

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